Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras… ¡Cowabunga!

Seamos honestos, luego de cómo resultó Tortugas Ninja ¿Quién esperaba una segunda parte? La primera fue mala en muchos sentidos y lo único que desviaba la atención de ello era la calidad de sus efectos visuales, pero al final siempre dejaba un regusto amargo. No ponía la vara muy alto, eso es seguro, sin embargo, la verdadera pregunta era ¿Merecía una secuela? ¿Valía la pena el riesgo? Por fortuna, lo corrieron.

Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras carece de los errores de su antecesora, a la vez que aprovecha sus aciertos; una contundente evidencia de aprendizaje. Si la primera tenía, más que un guión, una excusa, esta tiene una historia mejor planteada. Si en la primera funcionaron los personajes digitales, esta incluye más. Si la primera tenía una sola situación hasta el final, esta se diversifica en distintas perspectivas. Es como si hubieran prestado atención a todas las críticas para reivindicarse por la primera.

Un renombrado científico es también integrante del Clan del pie y pretende liberar a su líder, Destructor. Para ello echa mano de un dispositivo capaz de abrir portales en el espacio, lo que resulta en el descubrimiento de una creatura extradimensional llamada Krang, quien se alía a Destructor y le provee las herramientas para hacerse de un ejército capaz de acabar con las Tortugas Ninja y conquistar el mundo. Los héroes en caparazón deben detener los planes de Destructor, a la vez que lidian con su papel en una sociedad donde es imposible que encajen.

Lo primero que salta a la vista es que, al no tener que explicar su origen, los escritores se enfocaron en las personalidades de los protagonistas. Ya no tienen las etiquetas por encima, sino que asumen sus roles y es en esa variedad de recursos donde la película acierta, porque no te deja enfocarte en un sólo héroe para verlos como lo que se supone que son, un equipo. La apuesta es por el carisma, de tal manera que se agregan personajes que, de exagerados, son entrañables; más específicamente el caso de Bebop, Rocksteady y en última instancia, el mismo Krang.

Es extraño no haber mencionado a ningún actor de carne y hueso hasta este punto aunque, si se analiza detenidamente, tampoco hay mucha tela de donde cortar. Empecemos, obviamente, por Megan Fox (April O´Neil) quien cumple cabalmente con su parte: estar allí y lucir espectacular. Por suerte es muy atractiva, porque como actriz es incomprensible; hasta las tortugas tienen más expresiones faciales que ella. Will Arnett (Vernon Fenwick) es quien tendría más posibilidades, pero su tipo de comedia no encaja muy bien y a veces se le nota hasta incómodo. Stephen Amell (Casey Jones) es una de las nuevas inclusiones y se acepta fácilmente por ser un personaje muy simple, nunca sobran personajes simples. Laura Linney (Jefa Vincent) debe ser la actriz con más tablas de todo el reparto, aunque su participación no sea tan intensa como hubiéramos deseado.

Irremediablemente, volvemos a las tortugas: he allí porque la primera entrega no convenció y esta si lo hará. Director y guionistas se las arreglaron para que cada situación encaje en un personaje: Miguel Ángel reacciona de tal forma, le corresponde esta escena; Donatello tiene estas cualidades, le corresponde esta otra. Incluso les interpusieron dilemas para acercarlos a la audiencia y hacerles más reales. A diferencia de la primera, la producción en general fue mejor cuidada: no hay escenas innecesarias, improvisaciones, ni diálogos metidos a la fuerza. La trama se desarrolla sin muchas pretensiones y, aunado a las ocurrencias de los anfibios mutantes, se convierte en una experiencia amena y divertida. Escuché comentarios de gente que iría a ver la película sólo por la incursión de Bebop y Rocksteady. Si esa es la idea, terminarán más que complacidos.

Lo único que puede resultar difícil de digerir, y específicamente a las nuevas generaciones, es el espíritu de los ochentas inherente e innegable en el concepto general. Se adaptó muy bien a nuestra época, pero muchos detalles son tan representativos, que no pueden ser removidos completamente; sin embargo, no tiene que ser algo malo: cuando algo confunde a la iGeneration, la Generación Y siente nostalgia.

Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras no tenía difícil el superar a su antecesora, pero es la forma en que lo hizo que se vuelve destacable. Para cuando termina, uno ya no está preguntándose si valió la pena una secuela, sino ¿Cuándo será la tercera?