Grant Morrison y sus Superdioses

Supergods: What Masked Vigilantes, Miraculous Mutants, and a Sun God from Smallville Can Teach Us About Being Human, es el rimbombante título con el que Grant Morrison disfraza su autobiografía.

Grant Morrison es reconocido por su larga y muy variada trayectoria como escritor de comics. Escoses y nacido en el 60, Morrison encontró la fama, discutiblemente, con la novela gráfica Arkham Asylum y sus textos se reconocen, fácilmente, por el alto contenido de ocultismo, contracultura y una narrativa no necesariamente lineal.

Supergods es exactamente así, cargado de ocultismo, contracultura y con una narrativa saltarina, que lo mismo habla de los años treinta en los Estados Unidos que sobre la dura adolescencia británica. Abre sus páginas con un interesante recorrido por la primera gran época de las historietas americanas, comenzando por el obvio Superman y siguiendo con su, discutiblemente, anti-tesis Batman.

Esta primera sección es la carnada, una triquiñuela bien ejecutada que nos hace pensar que estamos leyendo un ensayo social, una revisión del impacto histórico que las historietas han tenido a través del paso del tiempo y relatado desde adentro de la industria misma. La carnada es dulce al principio, pero poco a poco se asoma el anzuelo.

Al llegar a la década de los sesenta, el libro se transforma en una descarada autobiografía que aprovecha cada oportunidad para presumir la lucrativa carrera de su autor, sin embargo, la carnada ya ha hecho su trabajo, el pescador tiene a su victima y nos encontramos incapaces de despegarnos del libro, a pesar de los braggadocio y las numeras referencias al poder adquisitivo con las que Morrison inunda sus paginas.

Acompañados por el Morrison de ficción, ese que se describe a si mismo, repasamos el resto de la historia del comic y, gracias a su rol como representante icónicos e influyentes del medio tenemos un lugar en primera fila para leer lo que Mark Waid, Mark Millar, Alex Ross, Alan Moore y otros comentaban entre cervezas, en las noches insoportables después de alguna convención de comics.

La voz de Morrison se mantiene dinámica y elocuente y sus anecdotas ponen color y contexto al paso del tiempo y al madurar de las consagradas DC Comics y Marvel Entertainment mientras que tambien le da un espacio a la escena independiente y sus autores.

Megalómano, grandilocuente y arrogante en ocasiones, Grant Morrison nos contagia con su entusiasmo y pasión por el comic y su avasallador conocimiento sobre el medio. El libro se resuelve, como toda autobiografía, al cruzarse la ficción del recuerdo con la linea temporal en vigor y todo termina en puntos suspensivos, como los mejores ejemplares de los Cuatro Fantásticos o el Hombre Araña.