X-Men Apocalipsis

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Los comics de X-Men ostentan el título de ser los más vendidos de la historia. En el 2000 se hizo la adaptación al cine con la visión de Bryan Singer, catapultando la carrera de varios actores y proyectando el salto de la industria Marvel al séptimo arte. Dudo ser el único en pensar que sin esa primer película de X-Men tal vez no hubiera una Spider-Man, Ironman, The Incredible Hulk, Captain America: The First Avenger, Thor, The Avengers; la lista es larga. Si se le presta atención al hecho, veremos que no es coincidencia.

La tercera cinta de esta saga de precuelas que comenzó con X-Men: First Class lleva por título X-Men: Apocalipsis. Narra el despertar del primer mutante de la historia, quien luego de haber sido traicionado por humanos milenios atrás, recobra conciencia en la década de los 80 para reclamar el mundo y proclamarse un dios. Compete a los X-Men detener sus planes de destrucción y tiranía. Liderados por el profesor Charles Xavier y Mistyque hacen frente al denominado Apocalipsis, quien cuenta entre sus aliados al viejo amigo de éstos: Magneto.

Resaltemos que es una película de acción donde debe contarse una historia; es en la proporción de esas partes que radica el resultado positivo. Bryan Singer hace con X-Men lo que no puede hacer con otros superhéroes, simplemente porque tiene los elementos para explayarse: una rica variedad de personajes, pautas intrincadas y trasfondos sociales. X-Men: Apocalipsis sigue el manual de cómo hacer una buena película, en términos de entretenimiento, y resulta excelente al conjugarse una visión clara y concisa, con un equipo técnico creativo y un cuerpo actoral fresco, pero no por eso menos preparado.

Y ya que hablamos de actuación, de a quienes tenemos frente a la pantalla, empecemos con Michael Fassbender (Erik Lehnsherr/ Magneto) quien debe dar a su personaje una vulnerabilidad que no le habíamos visto en otros episodios, y es tan elocuente que podemos comprender cada una de sus emociones y compartirlas con él. Recordemos que es una película de acción, y como tal, siempre hay líneas pensadas a inspirarnos o llevarnos a la reflexión. En este caso, dichas líneas le corresponden a James McAvoy (Profesor Charles Xavier) y más allá de lograr su objetivo, llegan a conmover. No es normal; debe ser algo en su entonación, en cómo pasa de un estado a otro, o en que el tipo es increíblemente bueno en lo que hace. El resultado es que le da una intensidad muy particular y sobresaliente.

Me siento comprometido a mencionar a Oscar Isaac (Apocalipsis) pues a pesar de estar tan caracterizado, se le identifica en gestos sutiles y en esa facilidad de proyectar una extensa gama de estados anímicos únicamente con los ojos. Sabemos que Apocalipsis es poderoso, viejo y soberbio, todo gracias a Isaac. Con Jennifer Lawrence no pasa nada, es un placer para la vista el que Mystique aparezca más tiempo con su aspecto humano, pero debió ser un recurso para evitar que le robara cámara la belleza de Sophie Turner interpretando a una joven Jean Grey, y a quien, estoy seguro, veremos en la pantalla grande más frecuentemente. El elenco es extenso, y hay algo que decir sobre cada uno, sin embargo, resultaría tedioso y aburrido; pero es casi un deber moral mencionar a Hugh Jackman (Logan/ Wolverine), quien da un significado especial a la escena.

Si hay algún aspecto ambiguo en la película, está en el desarrollo, donde pareciera dividirse en dos partes. En esa etapa baja el ritmo a niveles alarmantes, de lo que sólo distraen los excelentes efectos visuales; afortunadamente, se trata del preámbulo a un clímax trepidante en que el inicio pareciera haber sucedido en un filme distinto, haciéndonos partícipes de la historia nos guste o no, aunque a esas alturas, todos permanecemos gustosos.

Los X-Men son mutantes con poderes asombrosos, pero antes que eso, son personas a las que la sociedad teme y desprecia. Curiosamente, allí debe radicar su éxito, porque en cierto sentido, todos hemos sido X-Men alguna vez. Lo que me sorprende es que Marvel Entertainment se haya atrevido a lanzarla justa ahora, tan próxima a Civil War, a lo mejor apelan a una distinta base de fans, o están muy seguros de sus producciones, o es una simple coincidencia. Lo cierto es que X-Men: Apocalipsis reúne todos los requisitos de una buena película, y su éxito no será coincidencia.